sábado, 2 de febrero de 2013

Bob Dylan En Chile: Una Oda Caminante Sobre La Madurez


Bob Dylan vino, tocó, y conquistó. En un concierto que duro un poco menos de dos horas en total, demostró que no es necesario basarse en clichés para entregar un buen show, y lo mas importante, que tenemos Dylan para rato.

Mi expectación por el concierto era alta, llegué a la Arena Santiago a las 18:15 y me instalé en la fila. No fue hasta las 19:15 que las puertas se abrieron y los mas de 600 personas que habían a las afueras del recinto, que se encuentra al lado del Parque O’higgins, comenzaron a avanzar en perfecto orden hacia uno de los shows que mas prometía desde que se informo la visita de uno de los músicos mas importantes del siglo pasado, y hay que decirlo también, del actual.

La gente fue llenando de a poco la arena. Mas de ¾ del sector de cancha estaban destinados para la cancha preferencial que contaba con asientos numerados. Las plateas comenzaron a ser habitadas por gente de diferentes edades, inclusive padres con hijos entre los 20 años, reunidos ante el fuego de la música del criollo de Duluth, Minnesota.

A las 21:05 comenzaron a apagarse las luces y una voz de fondo, el house announcer, comienza a decir un gran resumen de la vida de Dylan, donde lo presento como el poeta laureado del rock que durante las décadas fue cambiando hasta volver con todo en los ’90.

Las luces del escenario se encienden y muestran al bluesman (vestido con chaqueta, pantalones y sombrero de negro), con su guitarra cruzada en su flaca humanidad. Los primeros acordes que comienzan a explotar desde los amplificadores son de la canción “Leopard-Skin Pill-Box Hat”, track 7 del Blonde On Blonde, que suena mucho más potente de lo que se escucha en el disco editado en el año 1966. Señoras y señores, así comenzaba el reencuentro después de 10 años con el público chileno.

Le siguieron Lay, Lady, Lay y Watching The River Flow, ambas mas la primera tocadas íntegramente por un Dylan encargado de la guitarra eléctrica. Dylan tiene una energía especial, algo que mientras tu lo veías con la guitarra tocando los acordes de aquellas canciones, veías al icono que se ha convertido Robert Zimmerman, a ese personaje llamado Bob Dylan, que camina por la carretera 61 (que conecta su natal Minnesota con uno de los estados mas ligado a la historia musical, en especial del jazz, de Estados Unidos como lo es New Orleáns), dejas de ver a una persona para ver a un juglar moderno lleno de experiencias que también pueden ser tuyas por una noche. El country blues se siente bien.

Posteriormente se puso detrás del teclado, y de ahí no lo sacaron mas en toda la noche, donde tocó una “Masters Of War” irreconocible (para los que se quedaron con la clave folk con la que fue concebida en los 60) para pasar a la primera canción, dentro del set, del disco que esta presentando en esta gira (el potente Modern Times), la canción elegida fue Rollin’ And Tumblin’. Le siguió Spirit In The Water (también del Modern Times), donde sacó a relucir su harmónica, y la canción que le valió el Oscar y el Globo De Oro en el 2000 por mejor canción original para película (Wonder Boys), la maravillosa Things Have Changed.

De ahí la noche fluyo, mostrando a un Dylan, que a pesar de los años, sigue muy vigente y siempre innovador con versiones nuevas de canciones como Highway 61 Revisited y Just Like A Woman (con un intro hermoso de harmónica). Si buscas madurez y consistencia a través de los años en presentaciones en vivo, encontraras a Dylan y una foto de el en la definición.

El set principal termino con uno de los tantos himnos dentro del cancionero de Bob, la siempre grandiosa “Like A Rolling Stone”. Las luces se apagaron y la gente ovacionaba, esperando la vuelta del músico. Aun quedaba noche y los oídos aun ansiaban un poco mas de la voz hipnotizante de Dylan. Minutos después volvió para darle un último gustillo al público chileno. Lo primero que hizo fue dar las gracias y presento a su banda que estuvo muy sólida (en especial el guitarrista principal, sus solos estaban muy bien construidos. El baterista también saco muchos aplausos, merecidos totalmente) y termino tocando dos canciones, Thunder On The Mountain y el himno folk por excelencia (que en esta oportunidad no tuvo nada de folk) Blowin In The Wind. Termina la música y Dylan con su banda se paran al borde del escenario para recibir los enfervorizados aplausos y gritos varios del publico que estaba eternamente agradecido. El viaje terminaba minutos antes de las 11 de la noche.

Mientras salía hacia la elipse y posteriormente al paradero de micro, escuche muchas criticas de la gente. Unos decían que había estado corto, que las versiones eran na’ que ver, que Dylan no estaba cantando bien, hasta escuche a uno decir “me siento estafado”. Señores, Bob Dylan es un genio, es un tipo que hace sets cortos, que ha cambiado las versiones por que debe ser fome estar cantando de la misma manera una canción por mas de 40 años (en el caso de Blowin o de Masters), mas que mal fue uno de los primeros artistas en reinventarse casi en 180 grados cada vez que fue necesario. Las sumas de las partes dan por resultado el lujo de poder haber visto a uno de los mejores músicos de los últimos 40 años y que ayer demostró con creces el porque.

Robert Allen Zimmerman, hats off to you.

Listado de canciones:

1.      Leopard-Skin Pill-Box Hat
2.      Lay, Lady, Lay
3.      Watching The River Flow
4.      Masters Of War
5.      Rollin' And Tumblin'
6.      Spirit On The Water
7.      Things Have Changed
8.      Workingman's Blues #2
9.      Just Like A Woman
10.  Honest With Me
11.  When The Deal Goes Down
12.  Highway 61 Revisited
13.  Nettie Moore
14.  Summer Days
15.  Like A Rolling Stone
(encore)
16.  Thunder On The Mountain
17.  Blowin' In The Wind

(Critica no publicada. Visita del 2008)

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