miércoles, 4 de julio de 2007

Tecnología = Alienación + Individualismo

En el último tiempo, la raza humana se ha comenzado a vanagloriar con los grandes avances tecnológicos que ha experimentado desde la década del ‘50 en adelante, pero como todas las cosas positivas, lamentablemente conllevan una negativa sin darse cuenta.

En el caso de la tecnología, trae de la mano el individualismo. Como todo lo tenemos a la mano no necesitamos de las relaciones que antes hacíamos, relaciones personales, ese conocer al otro que te vende (por ejemplo, el tío de la esquina que te vendía el pan, los cigarros y la infaltable bebida para el almuerzo los domingos) sino que ahora ves a cajeros en los supermercados que apenas llevan una identificación o incluso peor, operadores de telemercadeo que con solo una llamada te llevan las cosas a la casa.

Lo preocupante de lo que sucede hoy por hoy es el hecho de que la gente reconoce esa falta de comunicación personal, reconocen que en lo impersonal no hay una sustancia que permita cosas duraderas, cosas que con el pasar del año puedas contar ciertamente. Pero pareciese que a pesar de darse cuenta, no hacemos nada porque nos acostumbramos.

Zygmunt Bauman, sociologo polaco, cita en su libro “Amor Liquido” a una periodista llamada Catherine Jarvie que habla de “relaciones de bolsillo”, relaciones que uno saca, valga la redundancia, del bolsillo cuando uno lo necesita, cuando se siente solo ya que son agradables, y lo mas importante, breves.

En esa denominación vemos como se puede aplicar la idea del individualismo, hemos dejado de lado casi concientemente la idea de relación durable y sanas por la idea incipiente de relaciones que “te entretienen” pero de ahí a mas viene un pensamiento casi de reflejo de “por favor, no me pidas mas de lo que te puedo dar” (como la canción de Alberto Plaza), pero en este caso sería mas “no me pidas mas de lo que TE QUIERO DAR”, ya que en esto de las relaciones hay que saber transar, y si ninguno esta dispuesto, las cosas se ponen cuesta arriba.

Gracias a los avances tecnológicos, hemos exacerbado más esa condición de “relaciones de bolsillo”. Chats, Messenger e incluso celulares han sido los carne de cañón para que esta esencia nueva, dentro de las relaciones, se instale y se pegue como cual chicle en el zapato de la sociedad. Mantenemos miles de relaciones vacuas con gente incluso de países lejanos como puede ser Rusia o Vietnam (por poner ejemplos), pero de qué sirve tener relaciones e incluso poder pavonearse diciendo “hey, yo conozco a una persona que vive en Johannesburgo” si es una relación que carece de muchos de los ingredientes necesarios para poder tener una relación sana, duradera y firme en el tiempo. No hay que olvidar amigos que la persona que esta en la pantalla es una ilusión, a lo mejor creemos que hablamos con Juanita de España pero en realidad es Pedro de Bolivia.

Lo que ha sucedido con la tecnología y su forma violenta de entrar en el modo de relacionarse en sociedad nos ha conducido, según mi parecer, a un tipo especial de alienación de la relación social. Marx hablaba de varios tipos de alienación y me gustaría hablar en particular de una y de cómo aquella podría aplicarse a mi idea, aquella es la económica en donde, bien a grandes rasgos, el trabajo esclaviza al hombre, este a su vez se convierte en mercadería y el producto que crea no les pertenece porque son ajenos a el.

En la alienación de la relación social, la necesidad del hombre por querer estar relacionado con la gente, el no sentirse solo, lo esclaviza, esto a su vez lleva al hombre a convertirse en una mercadería (a ofrecerse de mejor manera para poder ser “elegido” en algún Chat, cosas como “hombre de buena presencia y de buena situación económica busca a…”) y a su ves ese producto no le pertenece por que aquello que crea de si mismo es una mentira, le es ajeno porque es ajeno. Nos hemos alienado ante los sucesos que han ido cambiando nuestra forma de relacionarnos y eso nos lleva aun más a zambullirnos en la individualidad

No los invito a dejar de lado esos grandes avances tecnológicos de lado para poder comenzar una involución que nos llevaría al final a poder volver a esa forma de relacionarnos que teníamos en la antigüedad, esa cosa de piel que nos esforzaba un poco mas a presentarnos tal y como somos y no una figuración o una caricaturización de lo que somos realmente, pero si los invito a dejar de lado un poco eso, la alienacion de nuestra forma de relacionarnos socialmente. Kafka dijo “haber comido del árbol del conocimiento nos separa a nosotros de él”. El haber conocido y concebido a la tecnología para ayudar nos separa de eso mismo, de la ayuda que puede realmente prestar

El humano nace y muere solo, es una condición sabida y archiconocida, pero ¿no sería entretenido el poder contar con alguien para vivir ese entremedio?, apaga tu computador y sale a vivir un rato. La gente no muerde y lo mas importante, buscan lo mismo que tu, relacionarse. Como diría mi abuela “el flojo trabaja el doble” dejando como conclusión que de repente en la facilidad esta lo mas complicado.