viernes, 22 de junio de 2007

Televisión ¿Socialista?

Después de leer un “estudio” que hizo el sociólogo Pierre Bordieu sobre la televisión, he quedado, y debo admitirlo, con mucho miedo por que no hace nada mas que, a pesar que dice que hará todo lo contrario, hablar mal de la televisión y de los periodistas que han caído bajo el flagelo de ella, pero ¿es tan mala la televisión en realidad?

Parte diciendo, que según su opinión, la televisión establece dificultades en la creación de diferentes esferas de producción como pueden ser el arte, la filosofía, la literatura, etc. Si bien puede establecer problemas en la creación, de artes mas sofisticados, la televisión es maestra en crear nuevas realidades, la pregunta que cabria hacerse es si esas realidades ¿son negativas?

¿Cómo podría rebatirme el amigo Pierre con el punto que acabo de dar?, con otro que se encuentra en su estudio el cual habla de la censura a la cual esta supeditada la televisión, ya sea de tipo político (como es el caso de canales manejados por ideologías políticas, llámese TVN como canal de gobierno, o MEGA manejado por un privado con ideología de derecha) o del tipo económico (llámense auspiciadores) y de cómo estas censuras manejan las ideas que en la televisión se expresan día a día.

Es raro pensar constantemente después de leer el texto, que nada a lo mejor es verdad, por que Bordieu habla de que las censuras son casi invisibles y que los únicos que vendrían a ser parte de esta mentira (a conformarla y hacerla real al resto del publico) son los periodistas, por que son ellos los que se tienen que atener a la línea editorial que es manejada desde arriba por la idea ya sea política o económica, al final venimos a convertirnos, los que estudiamos esta carrera, estudiantes a marionetas, sin libertad de nada, que incluso, el concepto de libertad de expresión y de prensa son cosas que dejaron de ser ciertas con la aparición de la TV.

Mas que el hecho de convertirnos en marionetas, lo que me da mas miedo es el hecho de que nos vendríamos a poner en la ultimo eslabón de la cadena, los estudiantes de periodismo, de una gran súper estructura, donde nuestras investigaciones serian manejadas desde arriba, y cuando quisiéramos ser innovadores y presentar nuevas ideas de investigaciones tengamos que ser mirados por la lupa de la censura, lamentable si se piensa que existe libertad, o por lo menos eso nos han hecho creer.

Eso nos conduce a hablar de cosas mas superfluas, de cosas que parecieran no tener mucho interés real, pero en la desesperación de la gente por ser escuchada nos pasamos al otro lado de la información donde ha ido ganando la televisión, donde esta ha tomado lo simple y lo ha transformado en algo sofisticado, en algo que tiene y debe ser visto. Como es el caso de la farándula y como esta ha ido traspasándose incluso a los medios escritos, llegando a tener un diario casi 100% dedicado a ella.

Es como decía Pablo Hunneus en su libro “La Cultura Huachaca”, la gente prefiere la televisión por que es fácil, accesible, gratis (lo que vendría a hacer nacer el concepto de rating). Porque lo tiene todo condensado en una pantalla. La gente solo debe prender su aparato y es entretención constante, sin detención.

La televisión tiende a seleccionar lo sensacionalista, lo dramático en cierto punto, por que es aquello lo que vende, la gente le gusta, en esa constante morbosidad que ha acompañado a la especie humana desde sus comienzos, es lo que produce rating, y mientras mas rating haya, mas anunciantes vendrán a tocar la puerta del canal esperando participar de ese existo que después se convierte en el éxito de ambos.

Lo que es negativo, que nace de lo último. En la eterna busqueda del rating, la televisión se ha convertido en una especie de televisión “socialista”, se ha homogeneizado para entregar, todos los canales, los mismos contenidos, inclusive en los mismos horarios y en los mismos formatos, es el caso, por ejemplo, de los noticiarios, todos comienzan a las 9 de la noche, todos tienen un espacio amplio dedicado al deporte, todos hablan de las noticias policiales y de cómo la ciudad cae ante el flagelo de la delincuencia (lo mas irónico, y aquí se aplica un punto anterior, el de las influencias del tipo económicas, es que muchos de estos noticiarios tienen como patrocinantes a compañías de seguros donde protegen hasta de, sorpresa, robos)

A lo mejor no hay que pensar mucho, hay que dejarse llevar por lo que vemos, dar el salto de fe necesario para entender que la televisión no es algo científico, no es algo real, son tres rayitas de colores repetidas millones de veces que forman imágenes de cosas que están ahí pero no en realidad. Si no te gusta, apaga la televisión y lee un libro de filosofia alemana mientras escuchas a Coltrane con un Martini en la mano. No pueden negar esa “libertad” que da la TV de poder comenzar o terminar la relación con ella solo con un botón, el de encendido… los dejo, me acabo de acordar que esta comenzando mi programa favorito.

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