miércoles, 30 de mayo de 2007

La Muerte Como Sueño "Eterno"

A los seres humanos siempre nos ha preocupado, como seres conscientes que somos, y que según dicen nos separa de nuestros “primos” los monos; es tener conciencia de la muerte, de que todo se acabará y que volveremos a la tierra, que es, según dogmas cristianos, de donde venimos (polvo eres y en polvo te convertirás).

Las religiones han intentado calmar a las masas de ese final inevitable, de esa conclusión que existe en “Hamlet”, de que cuando se nace se comienza a morir. Éstas han venido a contarnos grandes historias, que el cuerpo es pasajero, pero el alma vivirá por siempre, ya sea en un cielo musulmán, católico, judío o protestante (eso también nos diferencia de los animales creo yo, la capacidad de elegir algo con lo que nos sintamos más cómodos). Esa sensación de que existe algo más allá de la muerte, pero siempre como consecuencia de seguir las reglas acá en la tierra, lleva a la gente a abanderizarse con alguna religión. Para salvarse.

Probablemente, lo que nos desespera de la muerte no es el morir en sí, si no que la forma en que podríamos llegar a morir. He escuchado muchas veces que a una persona le gustaría morir mientras duerme, porque no quiere vivir aquellas muertes atroces como, por ejemplo, fallecer en un accidente de tránsito o cayendo desde un acantilado. Es miedo de sufrir.

Hace poco escuché una historia que contó Alejandro Jodorowsky en un programa llamado “La belleza del pensar”, en el cual le preguntaba a un rabino cómo enfrentar la muerte, según él, tenía ese miedo que todo ser humano siente. Y el rabino le respondió: “Alejandro, cuando tú tienes sueño en la noche, ¿qué haces?” Y él respondía: “bueno… yo me voy a acostar a dormir”. A lo que el rabino le contra preguntaba: “y cuándo duermes, ¿sientes conciencia de que duermes, de que respiras y te mueves en la cama?”, y él decía que no, en realidad no, y en ese instante el rabino concluyó: “Bueno hijo mío, morir es lo mismo. Entras en un sueño, donde no sientes nada, ni la respiración ni los movimientos. La diferencia es que este sueño es mucho más largo”.

Cuando escuché esa historia quedé sorprendido, porque en realidad cuando uno duerme no siente que respira, no siente que se mueve, sólo sueña. E incluso de repente no tenemos recuerdo de esas cosas que soñamos, todo es un gran telón negro. Desde ese día, ése es mi calmante mental. Si llego a morir entraré en un sueño del cual a lo mejor despierte o a lo mejor no. Sólo hay que saber vivir, para poder saber morir.

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