jueves, 5 de abril de 2007

Ciudadano: ¿más que solo derecho a votar?

¿Qué es lo que hace a un ser humano un ciudadano? Según esas clases fomes de cívica que nos hacían en el colegio, en esas horas en que lo único que queríamos era irnos, el ciudadano es aquel personaje que participa de una comunidad política, esto lo hace parte de ciertos deberes y derechos, siendo el mas importante el derecho a voto, pero ¿es aquello lo qué hace “ciudadano” per-se?

Si pensamos de manera más sencilla y analizamos de una forma más simplona el concepto, ciudadano vendría a ser aquel personaje que participa de una ciudad, y esto implica que participe de varias maneras en esta, por ejemplo no ayudar a ensuciar o simplemente ceñirse a “leyes” de sentido común que dentro de la ciudad se han desarrollado.

Pero ¿qué sucede cuando aquel “ciudadano” se le dejan de respetar ciertas leyes de sentido común (aquellas cosas que las damos como ciertas o prudentes sin depender de un sentido “esotérico”) como pueden ser el derecho a la comodidad, el derecho a un espacio personal y único, derecho a seguridad o derecho a poder elegir lo que mas le convenga?

Es el caso de nuestro querido tema actual e imperante en la conversación del día a día en Santiago, que es el Transantiago, mucha gente ha tenido que transar el hecho de poder ir cómodamente como lo solía hacer para poder tratar de instalar un sistema que por muchos ha sido criticado y vapuleado, se ha dejado de lado el hecho de una dignidad implícita que traía el hecho de poder ir sentado de repente en horarios “punta”. Ahora se ha pasado a un transporte que nos mueve a todos como animales de carga sin pensar en la persona individual, y ese uno de los errores mas importantes que se les paso a los ingenieros de transito o a cualquiera que estuvo detrás de este plan maestro. No pensaron en personas, no pensaron en ciudadanos, en este caso de Santiago, que estaban acostumbrados por esa ciencia del “sentido común” a transportarse de una manera específica.

Si se tenía que andar en metro, usaba el metro. Si tenía que andar en micro, andaba en micro. Pero ahora todo esta interconectado y las personas perdieron esa capacidad, a lo mejor única, de poder elegir como moverse dentro de la ciudad. Desde el punto “duro” del concepto ciudadano, perdieron la capacidad de “democratizar” su viaje para pasar a una dictadura donde nos obligan a movernos de cierta manera. Pasamos de ser entes individuales a ser números de gráficos, que en aquellos se veían bonitos y parecían funcionar, pero que hoy por hoy parecieran no lograr un final feliz.

¿Que sucede también cuando aquel ciudadano, que transa en cosas como el movilizarse, pide seguridad; a cambio en los lugares donde vive, ese simple derecho a poder caminar tranquilo sin tener el miedo constante de poder ser asaltado por algún delincuente? Son las autoridades las que no lo ayudan en el minuto en el cual ese malhechor se enfrenta a la justicia para ser reprendido por el sistema judicial. Lamentablemente no sucede nada ya que se le pide fe a la gente en el sistema, ya sea judicial. Es aquel sistema el que no les responde permitiendo que aquellos personajes salgan después de minutos en la cárcel a las calles a seguir haciendo de las suyas, hay que tener siempre algo en claro, toda relación se basa en una simbiosis de las partes en un constante dar y recibir. Es la gente la que cede en algunas situaciones para esperar otras a cambio pero al parecer ese memorando no le llega a las autoridades aun.

Es una falacia decir que el ciudadano es el que participa del ejercicio de la democracia, por que es ciudadano el que participa dentro de una ciudad, de diferentes maneras, pero el problema no es tanto pensar y romperse la cabeza tratando de definir algo que no necesita a lo mejor mucho análisis. Lo importante es pensar como a ese ciudadano, a ese ser personal dentro de un mundo lleno de personalidades diferentes, de personas únicas e inigualables, creyentes de ideas nacidas desde el punto de vista del sentido común que han ido construyendo dentro de ese espacio en el cual comparten, es insertado a participar en una sociedad en la cual las líneas divisorias entre aquellas personalidades son borradas para satisfacer ambiciones personales o a lo mejor sistemas que se crearon para poder ayudar a personas que, cuando se idearon, no cumplían con ciertos aspectos que permitía la individualidad. Esto destruye el concepto fundamental de la democracia y llevado a la práctica elimina la razón de ser del ciudadano. Que se reduce a la nada.

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