miércoles, 11 de abril de 2007

Generación X 2.0

Estamos en el siglo XXI y pareciera que la juventud sigue tomando malos hábitos de años pasados y no tratan de corregirlos de manera positiva, un caso importante y ejemplificador de lo que hablo puede ser el hecho de que continua presente esa juventud a la cual no le importa nada, esa juventud egoísta que conocimos a finales del siglo XX, aquella llamada generación X, llena de slackers (jóvenes sin rumbo mas que satisfacer ese deseo hedonista de “placer” en un sentido mas amplio de la palabra)

Es el caso de Jorge Lizama, joven chileno con “ideales” que lo llaman a destruir la propiedad privada pero pareciera que no supiera donde esta parado, se supone que vive en un país con reglas y preceptos a cumplir pero siempre existirá ese aquel que tratara de ir contra la corriente solo por una cosa de molestar y ser ese rebelde con causa, el que se mira en el minuto de “luchar” por algo, que a lo mejor tiene justificación pero son los canales los cuales se utilizan para pelear los incorrectos.

Este muchacho justifica su forma de combatir para derrocar aquellas cosas que el dice que están erróneas en un sistema económico en el cual nos vemos insertos, pero lo lamentable es el hecho de que por mas que quiera escapar de ese mounstro el cual los jóvenes como el que se autodenominan anarquistas llaman al sistema capitalista, se ven insertados obligatoriamente por que viven en sociedad, viven compartiendo con otras personajes que no necesariamente piensan como ellos y no están interesados en su mano salvadora, no necesitan un “Superman” que los venga a salvar minutos antes que la maquina los aplaste, pero no se dan cuenta que la maquina a las finales es implacable incluso con esos que tienen la utopía de escapar de ella.

¿Que queda por hacer?
Nada… siempre existirán esos rebeldes sin causa que pelean contra la corriente por ideales “nihilistas” disfrazados de “ayuda a la sociedad” así que usted cuando los vea marchar… arranque o agarre una piedra y “pelee contra el sistema” que a las finales se convierte en un sistema de convivir socialmente.

jueves, 5 de abril de 2007

Ciudadano: ¿más que solo derecho a votar?

¿Qué es lo que hace a un ser humano un ciudadano? Según esas clases fomes de cívica que nos hacían en el colegio, en esas horas en que lo único que queríamos era irnos, el ciudadano es aquel personaje que participa de una comunidad política, esto lo hace parte de ciertos deberes y derechos, siendo el mas importante el derecho a voto, pero ¿es aquello lo qué hace “ciudadano” per-se?

Si pensamos de manera más sencilla y analizamos de una forma más simplona el concepto, ciudadano vendría a ser aquel personaje que participa de una ciudad, y esto implica que participe de varias maneras en esta, por ejemplo no ayudar a ensuciar o simplemente ceñirse a “leyes” de sentido común que dentro de la ciudad se han desarrollado.

Pero ¿qué sucede cuando aquel “ciudadano” se le dejan de respetar ciertas leyes de sentido común (aquellas cosas que las damos como ciertas o prudentes sin depender de un sentido “esotérico”) como pueden ser el derecho a la comodidad, el derecho a un espacio personal y único, derecho a seguridad o derecho a poder elegir lo que mas le convenga?

Es el caso de nuestro querido tema actual e imperante en la conversación del día a día en Santiago, que es el Transantiago, mucha gente ha tenido que transar el hecho de poder ir cómodamente como lo solía hacer para poder tratar de instalar un sistema que por muchos ha sido criticado y vapuleado, se ha dejado de lado el hecho de una dignidad implícita que traía el hecho de poder ir sentado de repente en horarios “punta”. Ahora se ha pasado a un transporte que nos mueve a todos como animales de carga sin pensar en la persona individual, y ese uno de los errores mas importantes que se les paso a los ingenieros de transito o a cualquiera que estuvo detrás de este plan maestro. No pensaron en personas, no pensaron en ciudadanos, en este caso de Santiago, que estaban acostumbrados por esa ciencia del “sentido común” a transportarse de una manera específica.

Si se tenía que andar en metro, usaba el metro. Si tenía que andar en micro, andaba en micro. Pero ahora todo esta interconectado y las personas perdieron esa capacidad, a lo mejor única, de poder elegir como moverse dentro de la ciudad. Desde el punto “duro” del concepto ciudadano, perdieron la capacidad de “democratizar” su viaje para pasar a una dictadura donde nos obligan a movernos de cierta manera. Pasamos de ser entes individuales a ser números de gráficos, que en aquellos se veían bonitos y parecían funcionar, pero que hoy por hoy parecieran no lograr un final feliz.

¿Que sucede también cuando aquel ciudadano, que transa en cosas como el movilizarse, pide seguridad; a cambio en los lugares donde vive, ese simple derecho a poder caminar tranquilo sin tener el miedo constante de poder ser asaltado por algún delincuente? Son las autoridades las que no lo ayudan en el minuto en el cual ese malhechor se enfrenta a la justicia para ser reprendido por el sistema judicial. Lamentablemente no sucede nada ya que se le pide fe a la gente en el sistema, ya sea judicial. Es aquel sistema el que no les responde permitiendo que aquellos personajes salgan después de minutos en la cárcel a las calles a seguir haciendo de las suyas, hay que tener siempre algo en claro, toda relación se basa en una simbiosis de las partes en un constante dar y recibir. Es la gente la que cede en algunas situaciones para esperar otras a cambio pero al parecer ese memorando no le llega a las autoridades aun.

Es una falacia decir que el ciudadano es el que participa del ejercicio de la democracia, por que es ciudadano el que participa dentro de una ciudad, de diferentes maneras, pero el problema no es tanto pensar y romperse la cabeza tratando de definir algo que no necesita a lo mejor mucho análisis. Lo importante es pensar como a ese ciudadano, a ese ser personal dentro de un mundo lleno de personalidades diferentes, de personas únicas e inigualables, creyentes de ideas nacidas desde el punto de vista del sentido común que han ido construyendo dentro de ese espacio en el cual comparten, es insertado a participar en una sociedad en la cual las líneas divisorias entre aquellas personalidades son borradas para satisfacer ambiciones personales o a lo mejor sistemas que se crearon para poder ayudar a personas que, cuando se idearon, no cumplían con ciertos aspectos que permitía la individualidad. Esto destruye el concepto fundamental de la democracia y llevado a la práctica elimina la razón de ser del ciudadano. Que se reduce a la nada.

lunes, 2 de abril de 2007

carta a algun director de diario

Me gustaría utilizar este medio para poder expresarme frente a uno de los problemas que mas nos ha aquejado en las últimas semanas en la ciudad de santiago, y este es el problema de Transantiago.

Se nos prometió a los santiaguinos que seria un sistema que revolucionaria el método de transportarnos por la ciudad y efectivamente logro revolucionar la forma, pero de una manera negativa. Antes, viajar en una micro era peligroso por las constantes carreras que los conductores hacían entre ellos y por el maltrato de ellos, pero teníamos la seguridad de transportarnos de un punto a otro sin ningún problema. Ahora es peligroso por otro aspectos, en el sentido de que los microbuses andan ridículamente llenos y eso ha producido otros tipos de problemas como hemos visto en los diarios y en la televisión como gente depravada toqueteando a la gente, desmayos de los usuarios por falta de aire, peleas constantes por subirse o bajarse de la “micro” y lo que es pero no existe esa seguridad de saber que se llegara al punto deseado en un tiempo razonable.

También se prometió que unos de los mas beneficiados serian los minusvalidos y la gente de la tercera edad con buses que serán mucho mas cómodos, amables hacia ellos y de fácil acceso, pero de la misma manera que el punto anterior, no se cumplió ya que la gran mayoría del parque microbusero que recorre las calles hoy por hoy son micros “enchuladas” (micros que pertenecían al sistema antiguo las cuales se pintaron, refaccionaron y les pusieron un cobrador “bip”) no son micros nuevas con rampas para la gente con sillas de ruedas como se aseguro en un principio, de hecho muy pocas tienen aquella característica, a las finales es como andar en el sistema antiguo.

No se puede hacer responsable a la presidenta Bachelet por las fallas de implementación del sistema, a ella le entregaron un problema difícil de solucionar a corto plazo. La culpa es del ex presidente Lagos que comenzó con este plan y no lo termino llevándolo a buen puerto. Me acuerdo hoy que la frase de campaña de Lagos que era “crecer con igualdad”, según el tema desarrollado en esa carta, todos los que nos transportamos en el sistema nuevo, sin quererlo estamos en un punto de igualdad, pero no una positiva, si no negativa ya que nos vemos obligados a transportarnos como ganado por la ciudad en este pésimo sistema llamado Transantiago.